Relaciones profesores y estudiantes.
En general, las relaciones interpersonales son muy complejas, e incluso más cuando en estas se involucra un profesor con un alumno, por lo cual muchas instituciones educativas han tomado la decisión de prohibirlas con el fin de evitar inconvenientes. El artículo de Neil McArthur titulado Relationships between university professors and students: Should they be banned, me permitió reflexionar sobre este tema, y de cómo podría ser manejado por las instituciones educativas, los profesores y los estudiantes. Tras leer el artículo, identifiqué que mi posición frente a este dilema explica que este tipo de relaciones no deben ser prohibidas, sin embargo, considero que este tipo de relaciones no son éticas mientras las dos personas se encuentren dentro de la posición de estudiante y profesor.
La prohibición de relaciones entre estudiantes y profesores de la reconocida universidad de Harvard, motivó a McArthur a escribir este artículo, donde pretende demostrarnos porque según su perspectiva no se deberían prohibir las relaciones entre estudiantes y profesores. Para lograr esto de forma acertada, McArthur discute los puntos más importantes que se han expuesto para prohibir este tipo de relaciones, y contra argumenta estos puntos, para explicar que no es bueno prohibir estas relaciones. Las razones mencionadas que justifican la prohibición de las relaciones entre estudiantes y profesores son; prevenir el acoso, los conflictos de interés, el impacto negativo de estas relaciones en el ambiente académico, la profesionalidad y el grado de consenso que puede llegar a tener cada miembro de la relación.
Considero que prohibir este tipo de relaciones, no es una decisión ética, y concuerdo con el artículo cuando expone que esta norma viola el derecho a la intimidad, y en mi opinión cualquier derecho que se le restrinja a alguien entra dentro de un comportamiento amoral. Así mismo, el autor nos expone que ninguno de los argumentos a favor de la prohibición de estas relaciones, es lo suficientemente fuerte como para poder justificar la violación de este derecho. Comparto las posiciones de McArthur, ya que efectivamente estas relaciones deberían estar permitidas, y la evolución de estas debe dejarse al criterio de las dos personas involucradas y no en manos de un tercero.
Aunque comparto la tesis del escritor, considero que hace falta un énfasis en investigar qué tan éticas son estas relaciones. En mi opinión, el hecho de que sea amoral su prohibición no es sinónimo de que este tipo de relaciones sean éticas, y es aquí donde nos enfrentamos a aquellas situaciones donde encontramos actos que, aunque son legales, no son éticos y viceversa.
El autor expuso el acoso como argumento en contra de las relaciones de este carácter, la cual es válido pero considero que este fenómeno sucede en distintos tipos de relaciones y no es exclusivo entre maestros y estudiantes. La profesionalidad es otro argumento interesante, ya que los profesores son modelos de ejemplo en la sociedad, sin embargo, debemos tener en cuenta que estos son personas con sentimientos, por lo cual no se les puede juzgar por sus decisiones amorosas. Así mismo, la capacidad de consenso puede ser un dilema, sin embargo, este existe en todas las relaciones y va mucho más allá de que sea una relación de profesor y estudiante.
Los dos argumentos que considero más sólidos para exponer que este tipo de relaciones no son éticas, son el conflicto de interés y el impacto que puede tener estas relaciones en un ambiente académico. Es importante tener en cuenta que por cuestiones naturales, la persona con la que nos encontramos en una relación va a tener un trato diferente a las demás. Los dilemas éticos llegan cuando no se logre calificar de forma imparcial a la pareja, o incluso se le ayude para que no pierda o tenga un mejor desempeño en la materia. Estos fenómenos pueden ser mal vistos por los otros estudiantes, y muchos pueden llegar a cuestionarse si el trato y las evaluaciones a cada estudiante se está dando de forma parcial, y verán afectados sus estudios por la relación. Este problema, desencadena el argumento que explica que el ambiente académico puede ser afectado por la relación, pues efectivamente, el estado de las relaciones afecta las emociones de las personas, reflejando estas en su comportamiento diario. Este fenómeno puede llegar a ser más complejo de controlar cuando la relación está presente en la misma clase, generando que el ambiente sea negativo y afectando el aprendizaje y la comodidad de otros estudiantes.
Este tema genera mucho interés y es importante que sea estudiado cuidadosamente antes de aplicarse cualquier norma que restrinja estas relaciones. Sin embargo, el dilema más interesante, es evaluar cómo muchas veces lo legal puede ser amoral, y en mi opinión considero que estas relaciones representan este fenómeno. Los profesores y los alumnos deben tener cuidado con estas relaciones ya que pueden tener efectos negativos en terceros, sobre todo en un ámbito académico que es muy determinante para las personas. Finalmente, es normal y completamente entendible que este tipo de relaciones sucedan y no deben ser castigadas, sin embargo, es importante que sean manejadas de forma prudente, ya que de esta manera se evita involucrar a terceros.
Referencias:
- McArthur, N. (2017). Relationships between university professors and students: Should they be banned. Ethics and Education,1-10.
Detalles del articulo
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AutorFelipe Avendaño
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LugarBogotá Colombia.
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Año2019
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TemaAcoso en la Universidad
